Valeriana

Valeriana

Valeriana officinalis


Descripción:

El uso de la valeriana como hierba medicinal se remonta a la Antigua Grecia y el Imperio Romano. Su nombre deriva del latín “valere” que quiere decir “estar feliz” o “estar bien”; dato que nos da una pequeña idea de para qué sirve esta planta que crece, generalmente, en zonas húmedas.

Recomendaciones:

Según ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) la valeriana es utilizada para tratar episodios de tensión nerviosa leve, así como para la dificultad de conciliar el sueño. Además, la EMA (Agencia Europea del Medicamento) acepta esta misma indicación, como uso médico establecido para diferentes extractos fluidos y su uso tradicional -en tintura, aceite esencial, zumos u otros- para aliviar síntomas leves de estrés mental y para facilitar el sueño.

Contraindicaciones:

No se recomienda conducir vehículos ni utilizar maquinaria peligrosa, ya que puede reducir el estado de vigilancia de los pacientes entre 1 y 2 horas después de ingerirse.   

Acciones farmacológicas:

Entre las propiedades de la valeriana destaca su uso como efecto calmante, relajante del sistema nervioso central y de las tensiones musculares además de presentar efectos antiinflamatorios, carminativos y cardíacos. Los preparados de la raíz se utilizan por su acción sedante e inductora del sueño.

Modo de empleo:

Para ESCOP, la dosis máxima recomendada para un adulto no debe superar los 3 g por dosis en infusión y nunca superar las 3 dosis al día. No debe administrarse en niños menores de 12 años sin supervisión médica.

Precauciones:

Una ingesta elevada puede causar síntomas leves de fatiga, mareo y temblor, que desaparecen a las 24h.