Diente de León

Diente de León

Taraxacum Officinale Weber


Descripción:

Esta planta salvaje se ha convertido en un imprescindible en muchas cocinas de afamados chefs y cocineros; desde hace unas décadas se cultiva como verdura y se consume en ensaladas u otra clase de platos fríos. Su sabor aporta un punto amargo.

Recomendaciones:

Según la Agencia Europea del Medicamento (EMA) considera apropiado el uso del diente de león -su hoja y su raíz- para el tratamiento de afecciones urinarias leves así como para el alivio de trastornos digestivos como la sensación de hinchazón o plenitud, las flatulencias así como las digestiones lentas. La ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy), a los usos anteriormente citados, añade  el uso del diente de león para combatir la pérdida de apetito.

Contraindicaciones:

Queda contraindicado en situaciones de hipersensibilidad a la planta o a otras plantas de la familia del diente de león, mucilaginosas, ya que su uso puede causar efectos secundarios como molestias gástricas.

Acciones farmacológicas:

La raíz del diente de león se ha considerado tradicionalmente como un diurético, colerético y colagogo; mientras que sus hojas se utilizan popularmente como diurético. Esta planta popularmente es considerada “depurativa” y laxante suave. Además, su aceite o infusión es también utilizada para el tratamiento de afecciones cutáneas.

Modo de empleo:

La EMA no recomienda, en ninguna de las formas de ingesta de la raíz– infusión, decocción, extracto seco o fluido – una toma superior a los 10 g diarios. En el caso de su hoja, tampoco debería superar los 10g / en tres tomas, máximo, al día. Nunca se debería extender el tratamiento o uso del diente de león más allá de 2 semanas.

Precauciones:

En caso de insuficiencia renal o cardíaca el diente de león como diurético únicamente podría emplearse bajo control médico.

No se ha establecido la seguridad en embarazadas, lactancia ni en niños.