A pesar de sus orígenes orientales, el té verde es el ingrediente principal de la bebida tradicional de los países ribereños del norte de África.
De la combinación de hojas de té verde sin fermentar y hierbabuena, se obtiene una refrescante infusión que te traslada al exotismo de las estrechas callejuelas de la medina de Marrakech. Sírvelo muy caliente y acompañado con abundante azúcar. Si cierras los ojos, será como estar allí.